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¿Queeé?: ¿«idiomo»?

 POR UN IDIOMA SIN "IDIOMO" Se ha extendido una manía entre parlantes ladinos de acuñarle el femenino a quien nunca lo tendría, si no tiene "dío" el día, y el trigo no tiene "triga", ni existen las "gobernantas", tampoco las "estudiantas", ni "hormigo" entre las hormigas. Aunque lo intenten, comprar con millones y "millonas" un trono no tiene "trona" ni "jaguara" has de llamar a la hembra del jaguar, y aunque el loro tenga Lora, y tenga una flor la flora mi lógica no se aplaca: no tienen "vacos" las vacas ni los toros tienen "toras".   Aunque las libras existan con los libros no emparejan, y tampoco se cotejan suelos, que de suelas distan, por mucho o "mucha" que insistan mi mano no tiene "mana", no tiene "rano" la rana y foco no va con foca, ni utilizando por boca al masculino de Ana.   Autor desconocido   En cuanto a la intención :
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Sobre "Sobre música social y panfletaria y mi metida de pata con Silvio"

(I) Conocí el trabajo de Mauricio Schwarz con mucho agrado hace varios años en Youtube. Su estilo sobrio, el análisis sistemático y la prolija expresión me invitaron a reproducir uno tras otro de sus videos, a pesar de las normales –necesarias, aun– y hasta insalvables diferencias con mi criterio (cuestiones que no vienen al caso). Lo singular del presente video es que me encuentro ante la ocasión de diseccionar el discurso de Schwarz con herramientas semejantes a las que podría emplear para desmenuzar alguna superstición. Procedo: » Aunque el autor del video en un inicio amaga varias veces con establecer a qué se refiere con el concepto ‘panfleto musical’, no hace más que asociarlo con las canciones que no hablan de la realidad social más allá de los conflictos emocionales de índole personal. Tal asociación, por imprecisa que resulte, basta para sabotear su argumento toral, ya que luego hace referencia a ciertos compositores, particularmente Gabino Palomares y Silvio Rodríguez, así c

Secreta sororidad sirena

Unos minutos antes en este mismo litoral, cuando estaba ascendiendo desde el agua profunda y ajustando las correas de su ancha aleta, como de sirena, Naian sintió esa intensa emoción; una euforia desbordante, un supremo éxtasis por todo su cuerpo. Había llegado la ansiada pero también temida hora segunda de tan importante día de enero de 2020 . « ¿ Y si después de t an tos años se ha debilitado nuestra cofradía y nadie qued a para continuar el rito ? » – empezó a pensar al no tener la certeza de que una semejante suya estuviera ya en el agua esperando ser localizada – « podría ocurrir que yo sea la última hermana sirena ... » . Dudó p or última vez , e stremecida , e n cuant o estuvo por fin flotando en la superficie del agua y tomando una profunda bocanada de aire . Con 87 años de edad Naian necesitó viaj ar hasta Serres ( e l lugar llamado por Heródoto Siris ) y de ahí a Anfípolis, acceso secreto al mar Jónico (el que desesperadamente buscó Ulises ) , para pode